El famoso concepto de las 3 R fue popularizado por la ONG ambientalista Greenpeace (ubicada en Canadá pero con alcance mundial) que desde 1971 lidera campañas internacionales para detener el cambio climático y proteger el ambiente de las agresiones de la actividad humana.

Las 3 R de la ecología hacen alusión a una propuesta consciente y responsable de consumo, amigable con el planeta y comprometida con su protección. Comprenden diferentes estrategias para administrar con responsabilidad los residuos con el objetivo de crear un ciclo sustentable de consumo que reduzca notablemente el volumen desmesurado de desechos sólidos en el mundo.

El problema de los desechos sólidos no se trata de una cuestión meramente estética. Éstos, al ser desechados de forma desmesurada y desordenada, generan daños, a veces irreversibles, al ambiente, gracias a los dilatados y tóxicos procesos de descomposición.

Se trata de un problema de grandes escalas y riesgos para la humanidad. Desde el 1 de mayo de 2012 hasta mayo del 2017, se produjeron en el mundo 9.411.912.960 toneladas de basura, según cifras del proyecto Waste Atlas, de las cuales 50% no recibirá ningún tratamiento de reciclaje o reconversión. Es decir, se descompondrán lentamente causando severos daños a la ya malograda tierra.

Ante una cifra tan alarmante, la regla de las 3 R se hace cada vez más imperiosa y urgente. Reciclar, reutilizar y reducir, se convierten en prácticas que todos deberíamos incorporar en nuestros hábitos para comprometernos con un futuro mejor.

Reducir

El principal objetivo es reducir los desechos para así disminuir el impacto de la contaminación en el planeta. Esto es posible solo a una reducción de los patrones de consumo, así como a una reducción de la energía necesaria para la producción de bienes nuevos.

En la vida cotidiana, este principio se manifiesta en pequeñas decisiones que hace la diferencia: usar una bolsa de tela para hacer las compras, en lugar de pedir bolsas de plástico por cada compra; y reducir el uso de la energía eléctrica en casa, desconectando los artefactos que no estén siendo usados y administrando responsablemente el uso de la luz;

Reutilizar

La segunda erre tiene como objetivo alargar la vida útil de objetos y bienes. Disminuir los desechos en los vertederos de basura, pasa por la decisión inteligente de reutilizar aquellos objetos que creímos inservibles: reutilizar botellas de vidrio o de plástico para decoración o almacenaje de alimentos.

Existe un sinfín de posibilidades en este campo que nos permiten usar la imaginación y la creatividad para lograr diseñar piezas únicas y originales que sean al mismo tiempo, decisiones ecológicas.

Reciclar

La tercera erre es quizás el principio más popular. Se trata de la práctica responsable de seleccionar y acumular materiales para destinarlos al reciclaje.

El reciclaje es un proceso químico e industrial que comprende el procesamiento y la transformación de algunos materiales en nuevos productos o materias primas para su posterior fabricación.

Se recicla cartón, papel, vidrio, plástico, metales, chatarra, entre otros; y actualmente diferentes asociaciones como A Caminar prestan el servicio de recolección para incentivar la práctica como algo cotidiano en la ciudad de Lima.

La aplicación de las 3 R contribuirá con las acciones que pretenden contrarrestar los daños ambientales, el calentamiento global, el efecto invernadero, entre otras problemáticas ocasionadas por la actividad humana irresponsable.

Tú mismo puedes comenzar desde hoy hay sumarte a esta causa urgente y necesaria. Comunícate con nosotros y programa tu recolección. En A caminar reciclamos para ayudar.

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